viernes, 1 de marzo de 2013

Relexión sobre la venta de servicios "Low Cost"

Hoy quiero hacer una reflexión que surge al calor de las páginas web que han surgido los últimos años para ofrecer diseño a través de sus plataformas. Para los que no las conozcan, estas plataformas funcionan de la siguiente manera:
Un empresario, que emprende y desea tener su logotipo, accede a la página web y en ella coloca la oferta, junto con un briefing de lo que desea. Generalmente la oferta es baja, pero puede que sea suficiente para un logotipo.
Los diseñadores miran la propuesta, la valoran, y para participar realizan el trabajo, lo presentan junto con los demás. Y de esta manera todos concursan por que el empresario seleccione su diseño y pueda llevarse el premio.
No voy a entrar en las consideraciones morales, sobre si la oferta es justa o no, y si se sustenta en la pobreza que se está generando. Tampoco quiero destacar algunas de estas plataformas cuyo pago pretende ser 1€, y acceder a trabajadores de zonas como india o china y tratar de acceder a profesionales cualificados a precio de mano de obra pobre. Vamos a suponer que es un trabajo enfocado a Europa, con un presupuesto bajo pero decente, y con un buen trato, cliente-proveedor.

Varias personas me han hablado en primera persona de ellas, han pedido ofertas y han coincidido al destacarme que el 90% de las propuestas eran malas o muy malas, pero bueno, en definitiva, ese 10% era suficiente. En general, se presentan una media de 100 propuestas, vamos que tienes unos 10 logotipos decentes donde elegir (según ellos mismos me han comentado). Y aquí, viene para mi, el mayor problema de estas plataformas;

El empresario supone, que "la que mas me gusta" es la mejor, y evidentemente selecciona por su criterio y queda satisfecho con su propia elección. En cambio, debo de reconocer, que ese supuesto empresario no tiene porque seleccionar la mejor opción. Sencillamente porque un logotipo no es como el salón de tu casa, que lo decoras a tu gusto, sino que cumple una función de cara al cliente de nuestro empresario, y por lo tanto, quizá, la que opción que más te gusta no es la mejor. Tampoco podemos pretender que los propios diseñadores valoren a su competencia, para ayudar al empresario, con lo que podemos ver que muchas veces las elecciones de estos son completamente erróneas. En definitiva
La plataforma no te ayuda a seleccionar lo que más conviene a tu empresa, sino que te produce la ilusión de haber conseguido la mejor oferta, cuando en realidad nadie se esfuerza mucho en una subasta con ese riesgo tan alto.
La cuestión que queda pendiente es, estas plataformas pronto afectarán a todo el espectro laboral, y no creo que sea necesariamente algo malo, pero para eso creo que debe existir una conciencia de la calidad y el servicio frente a cualquier cosa que sea más barata. ¿Estaremos dispuestos a asumir eso?


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